Causas y síntomas del herpes labial

El herpes labial es causado por un virus. Por lo general son ampollas que aparecen alrededor de la boca y en los labios; son altamente contagiosas, pero no peligrosas. Alrededor del 60% de la población ha padecido esta clase de herpes en algún momento de su vida. En promedio, personas contagiadas experimentan de 2 a 3 episodios al año, pero esta cifra puede variar significativamente de un individuo a otro.

Causas

El virus que lo provoca se llama herpes simple 1, familiar del herpes simple tipo 2, que es el que provoca la conocida enfermedad sexual. Alrededor del 80% de las personas en Norteamérica tiene herpes tipo 1 latente (inactivo) habitando permanentemente en sus organismos.

 

Éste normalmente reside en un estado latente al interior de las células nerviosas, y el sistema inmunológico normalmente es capaz de mantenerlo en su estado inactivo. Cuando una persona infectada se expone a un “detonador”, o si el sistema inmune se debilita, entonces el virus se multiplica rápidamente y se extiende desde las células nerviosas al exterior en la piel, generalmente en los labios. Esto produce una sensación característica de hormigueo y las subsiguientes agrupaciones de ampollas.

 

Los factores desencadenantes específicos incluyen:

 

  • Luz solar o quemaduras solares
  • Estrés mental o físico
  • Irritación física de los labios (por ejemplo, después de una visita al dentista)
  • Fiebre, por ejemplo, a causa de gripe u otras infecciones
  • Climas fríos
  • Fatiga
  • Períodos menstruales

 

El virus se contrae al entrar en contacto directo con ampollas de herpes o con el líquido de su interior, que contiene abundancia del virus. Éste puede traspasar fácilmente a través de las manos de alguien que ha tocado las ampollas. También se puede producir por compartir cepillos de dientes, vasos, cubiertos, toallas, lápiz labial u otros artículos personales que estén contaminados. Una vez que las heridas dejan de supurar o se haya formado una costra, la persona ya no es contagiosa.

 

 

 

 

 

Síntomas y complicaciones

 

Las personas con herpes labial pueden sentir sensaciones inusuales alrededor de la boca en las 24 horas antes de aparecer las ampollas, como hormigueo, quemazón, dolor, o entumecimiento . Esto se llama pródromo o señal de advertencia de que aparecerá el herpes en ese lugar. La piel se pone roja y se forman ampollas. Éstas exudan un líquido claro por unos días, el cual se seca dejando una costra amarilla por un periodo de 3 a 5 días aproximadamente. Generalmente se siente algo de dolor los primeros días después que las ampollas revientan, pero a menudo desaparece a medida que se forma la costra. La recuperación completa tarda de 10 a 14 días.

 

La enfermedad normalmente provoca la aparición estas lesiones o ampollas en un sitio alrededor de los labios. Otras zonas, tales como el interior de la boca, las fosas nasales, o incluso la superficie de los ojos, también pueden verse afectadas. Es posible que el virus se transmita a otras partes del cuerpo si se tocan las ampollas y luego otros lugares. El herpes labial en la boca puede causar dificultades por ejemplo para hablar o comer. Si los ojos se infectan se puede dañar su superficie, lo que podría conllevar a perder la vista. En muy raras ocasiones puede hasta llegar al cerebro, provocando meningitis viral o encefalitis. El virus que causa el herpes labial también puede transmitirse a los genitales durante el sexo oral, causando herpes genital.

 

El herpes simple tipo 1 nunca desaparece por completo; puede activarse nuevamente y regresar. La mayoría de las úlceras bucales no dejan cicatrices; sin embargo, si una ampolla abierta se infecta con bacterias, o las lesiones regresan en un mismo sitio, puede formar cicatrices. Las personas con sistemas inmunes debilitados tienden a tener más dolores sordos y sanar más lento.

Por Jessica Flores

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