Cómo lavarse el cabello apropiadamente

Pareciera que el lavado del cabello fuera algo muy simple: mojar, aplicar champú, enjuagar, aplicar acondicionador, escurrir, secar. Pero en realidad eso no es todo. Primero peine su cabello completamente antes de lavarlo. El cabello húmedo es más delicado que el seco, por lo que desenredarlo antes del lavado previene daños. El calor puede deteriorar severamente el cabello. Aunque es cierto que el agua caliente no es tan dañina como el uso de secadores o la exposición al sol, sin duda es una causa más de deterioro. Para prevenir esto, opte por el agua tibia en lugar de caliente. A todos nos gustan los baños de agua caliente y no tenemos que evitarlos completamente, pero lo que sí hay que evitar es el contacto del cabello con el agua caliente.

El champú   

Tenga en cuenta el tipo de cabello que tiene antes de lavarlo con champú. Si su cuero cabelludo es grasoso pero el cabello es seco, no aplique el champú directamente sobre el cabello: lave sólo con la espuma y el champú aplíquelo sobre la parte grasosa del cuero cabelludo y luego enjuague. La espuma será suficiente para mantener limpia la extensión del cabello. No aplicar el champú directamente sirve para prevenir deterioro y enredos de cabello. Deje que éste permanezca libre y suelto durante la mayor parte del lavado.

Acondicionar el cabello

Para acondicionar, comience por las puntas y continúe hasta llegar al cuero cabelludo. Asegúrese de que las puntas —la parte más frágil del cabello— reciban una cantidad generosa de acondicionador. Masajee suavemente el producto a lo largo de la extensión del cabello, pero aplique sólo una pequeña cantidad sobre el cuero cabelludo si éste es grasoso. Deje el acondicionador sobre el cabello entre 1 y 3 minutos y luego enjuague. Si quiere conseguir un cabello más brillante, lávelo en agua fría: ésta es benéfica para la cutícula (la capa exterior de cada hebra) del cabello.

Secar el cabello

Evite escurrir la extensión completa del cabello al secarlo; esto sólo lo debilita y quiebra hebras. En lugar de eso escurra suavemente el cabello por segmentos pequeños comenzando por el área superior.

La forma en que comúnmente frotamos el cabello con la toalla no es la manera adecuada de secarlo (sólo sirve para formar enredos y desprender hebras). Para obtener mejores resultados, simplemente presione suavemente segmentos de cabello con las dos manos envueltas en la toalla hasta secarlo todo.

Si usted usa un acondicionador en seco, aplíquelo después de secar con la toalla. Si el producto indica peinar el cabello para dispersar el acondicionador, comience por las puntas cuidadosamente. El cabello húmedo se estira fácilmente, por lo que halar los enredos siempre causa daños. El cepillado es generalmente dañino para el cabello y debe evitarse cuando éste se encuentre húmedo.

Ya hemos mencionado los perjuicios del calor, así que si usted suele usar secadores infórmese acerca de las formas de reducir los daños. No olvide que independientemente de los cuidados que tome y los productos protectores que aplique, un secador siempre hará algún daño al cabello.

Por último, recuerde que el cabello no necesariamente tiene que lavarse a diario. Un lavado muy frecuente puede eliminar los aceites naturales que el cabello necesita para mantenerse saludable. Mojar y acondicionar el cabello es suficiente para mantenerlo limpio entre los días de lavado con champú. Alternativamente, si usted desea un lavado más fuerte, diluya el champú en una botella pequeña de agua tibia y rocíe la mezcla sobre el cuero cabelludo.

Por Jessica Flores

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